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lunes, 4 de mayo de 2009

Muerte y violencia en Sudán

Los recientes estallidos de violencia entre grupos étnicos rivales en el estado de Jonglei han provocado cientos de muertos y miles de desplazados

Hambre, desnutrición y miles de personas fuera de sus hogares. Es el día día de los habitantes del sur de Sudán que continúan intentando malvivir después de los brutales enfrentamientos en marzo y abril. Los condados de Pibor y Akobo qudaron arrasados causando un balance de 600 víctimas mortales, muchos de ellos mujeres y niños.


Hoy los supervivientes se defienden e intentan salir a adelante en un país asolado por la violencia ente los grupos tribales que luchan por controlar el territorio. “Hemos escuchado historias terribles. Mujeres y niños agredidos y asesinados en sus casas y también niños raptados”, explica el Dr Jonathan Novoa, en Akobo, Coordinador Médico de MSF en el Condado de Akobo. Novoa atendió el pasado 21 de abril a 36 heridos y cuenta que "Un niño de diez años presentaba tres heridas de bala en ambas piernas. Una madre que tratamos había perdido a sus cinco hijos y a su marido [...] La gente que consiguió huir no pudo llevarse nada consigo. Duermen a la intemperie.”

El conflicto tribal en el sur de Sudán es uno de las 15 guerras actuales que pueblan el continente africano. A pesar de los intentos por solucionarlo, los acuerdos no han traído la calma, y sin embargo los donantes internacionales reducen sus fondos.
Lara Redondo

lunes, 27 de abril de 2009

Etiopía- Eritrea: la guerra olvidada

Estos dos estados comparten una frontera 1000 kilómetros no delimitada claramente por los tratados internacionales. Esto ha provocado un conflicto que dura ya más de 10 años y que ha generado 750.000 desplazados de ambos países.

Actualmente quince conflictos sangrientos invaden el continente africano. Pero sin duda alguna, el conflicto entre Eritrea y Etiopía es el más convencional de ellos. Una guerra “a la antigua” que rompe los esquemas y que, según los organismos internacionales, es una “guerra absurda” al no estar basada en diferencias étnicas, religiosas ni tribales. Ni siquiera está determinada por una lucha de poder.

Ésta es una guerra de fronteras y de historia. Hasta el punto de que cuando estalla el conflicto en 1998, éste va acompañado por la redacción de un informe redactado por Eritrea, donde reclama la "frontera colonial", es decir, la línea trazada a principios de siglo entre el reino de Italia (país colono de Eritrea) y el imperio de Etiopía.
Pero, sobre todo, esta guerra es la historia de los desplazados y refugiados y de la indiferencia y olvido de los organismos y potencias internacionales.

Consecuencias nefastas a nivel humano

750.000 personas, entre etíopes y eritreos, se han visto obligados a desplazarse durante los más de 10 años que dura este conflicto. Además, al margen de los combates propiamente dichos, las poblaciones están sufriendo las consecuencias de la guerra. A todo lo largo de la frontera occidental y centra, más e 600.000 civiles han tenido que salir de sus pueblos. En Eritrea, 65.000 personas han sido expulsadas en nombre de la seguridad nacional. Asmara denuncia una verdadera depuración étnica.

Por otro lado, 30.000 expatriados han abandonado Eritrea desde el comienzo de la guerra. Según Amnistía Internacional y Cruz Roja, este país no ha organizado ni caza al hombre, ni saqueos ni deportaciones masivas.

Pero el problema más importante es el entorno al que deben enfrentarse estos refugiados y desplazados: la guerra ha dejado un panorama desolador en el que gran parte de las infraestructuras y cosechas han sido destruidas y minadas. Sin bienes, sin posibilidad de volver o de cultivar sus tierras, estos desplazados dependerán de la ayuda humanitaria durante más de un año.

Los costes económicos

Esta guerra ha supuesto un siniestro impacto en la economía de ambos contendientes, que han dedicado entre el 10% y el 30% de su PIB a invertir en armamento y esfuerzo en guerra. Si bien Eritrea ha sido el país que más esfuerzo económico ha dedicado al conflicto (en 1999 dedicó un 30% de su PIB), la guerra le cuesta a Etiopía un millón de dólares diarios. Los presupuestos ministeriales, federales y regionales se han visto recortados y los ingresos de las privatizaciones se han destinado en parte a la guerra.

Con 210 y 110 dólares de renta anual por habitante, ambos países, se sitúan respectivamente, entre las naciones más pobres del mundo, en los puestos 167 y 172 de los 174 países clasificados por el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), según su índice de desarrollo humano. Las necesidades ayuda serán muy importantes en los próximos meses, aunque aún lo son más los programas de desarrollo a medio y largo plazo que eviten la dependencia de la ayuda externa.

Lara Redondo


No hay fondos para liberar niños- soldado

Aunque los últimos avances políticos en la República democrática del Congo han abierto nuevas oportunidades para liberar a los niños que participan activamente como soldados en el conflicto, desde UNICEF se advierte que los fondos son insuficientes y no hay prioridad sobre este problema. Pierrette Vu Thi, representante de UNICEF considera que es indispensable que los donantes aporten los fondos necesarios, que sean flexibles y que garanticen que los esfuerzos perduren.
En las últimas décadas, ejércitos y grupos rebeldes de Rwanda, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Angola, Burundi y Uganda, han secuestrado y arrancado a niños de sus familias, aldeas, escuelas y campos de refugiados durante violentas incursiones. Estos grupos regulares e irregulares enseñaban a estos menores a convertirse en soldados, empuñar armas y matar. Algunos fueron entrenados para ser espías o utilizaron como criados, cocineros o esclavos sexuales.
Desde enero de este año, unos 1.200 niños han sido liberados durante el proceso de la integración de diversos grupos armados y el ejército de la República Democrática de Congo.
Lara Redondo